17 may. 2016

Ante los recientes señalamientos contra nuestra ley de semillas:


COMUNICADO 
LEY DE SEMILLAS, LEY DEL PUEBLO



Sectores vinculados a la academia, Fedeagro  y otros actores del sector privado han venido desacreditando sistemáticamente la Nueva Ley de Semillas en los últimos meses. Estos sectores hoy  claman por la entrada de semillas transgénicas al país, el reconocimiento de sus patentes y derechos de propiedad intelectual, apuntando a la invisibilización de la semilla campesina, indígena y afrodescendiente, sus conocimientos y sistemas productivos que históricamente han sustentado la base alimentaria del pueblo. A su vez, estos sectores reproducen los mecanismos del lobby transnacional del agronegocio, quienes  bajo promesas falsas y ofertas engañosas de productividad, han venido acaparando el mercado de semillas certificadas.

Estas posturas pretenden hegemonizar el término biotecnología, acusando a la actual Ley de Semillas de impedir la investigación en esta área y desconocen el estatus actual de esta biotecnología fallida. La ingeniería genética forma parte de una amplia gama de biotecnologías aplicadas a la agricultura, algunas de las cuales se han venido utilizando en Venezuela son: la producción y uso de biocontroladores y biofertilizantes, la utilización de técnicas de cultivos in vitro para multiplicación de variedades como la papa, yuca y plátano, entre otras. Estas aplicaciones y la investigación asociada se promueven ampliamente con la Ley de Semillas.

La Ley de Semillas fue construida a partir de un largo proceso de Debate Popular Constituyente de más de tres años (2012-2015), que se realizó con la participación de diversos actores populares, académicos e institucionales, y fue ampliamente difundido en los medios, con convocatorias abiertas y públicas a los espacios de discusión organizados por el poder popular y espacios de debate organizados por la Asamblea Nacional.
Es importante reconocer que cerca del 80% de las semillas que sustentan la producción en los países no industrializados, provienen del llamado “sistema informal”, aquel en el que circulan las semillas de los y las agricultoras. En nuestro país, de los 79 rubros que integran el sistema agrícola vegetal venezolano, sólo 11 usan semilla Certificada o Fiscalizada por el servicio nacional de semillas SENASEM, es decir la mayor parte de los rubros se cultivan con las semillas de las comunidades agricultoras. Estas semillas son hoy reconocidas en nuestra Ley.
Sin embargo, la propaganda transgénica desconoce los pronunciamientos de las agencias multilaterales y comunidad científica internacional. Solo por dar un ejemplo algunas de estas declaraciones han señalado que:
  • Más del 90 % de las unidades agrícolas están a cargo de una persona o de familias, producen alrededor del 80 % de los alimentos del mundo y ocupan entre un 70 % y 80 % de las tierras agrícolas (FAO).
  • Los transgénicos son cosa del pasado, y  los avances que podemos tener con las tecnologías tradicionales,ahora con la agroecología podrán permitir  la erradicación del hambre (FAO)
  • La región latinoamericana es la mayor productora de alimentos del mundo y la que más los desperdicia, desechando alrededor 40 por ciento de los alimentos producidos) (FAO).
  • Debe revisarse el modelo actual de Ciencia y tecnología agrícola. Las actividades habituales han dejado de ser válidas. Los modelos de desarrollo de los últimos 60 años han privilegiado al sistema convencional /productivista resultando en un aumento importante de la productividad y la producción agrícola, sin que haya habido una disminución significativa de la pobreza y desnutrición (Evaluación Internacional del Papel del Conocimiento, la Ciencia y la Tecnología en el Desarrollo Agrícola, IAASTD 2008).
  • Hay un número limitado de estudios adecuadamente diseñados y revisados ​​de forma independiente por pares sobre la salud humana, esta y otras observaciones crean preocupación sobre los métodos de evaluación de las plantas transgénicas comerciales. Dada esta incertidumbre, no existe un consenso científico sobre la seguridad de los cultivos y alimentos modificados genéticamente ante lo cual se antepone el principio de precaución (Declaratoria internacional de más de 90 científicos, académicos y médicos del 2013, David Suzuki Dr en Genética y Gilles Séralini Biólogo Molecular).

Las declaraciones de los defensores de los transgénicos, son una gran lista de excusas para intentar ocultar sus verdaderos intereses: licencias importación para traer semilla transgénica con dólar subsidiado por la renta petrolera hoy en crisis, que ha generado además una avanzada de las apuestas por el extractivismo en el país como falsa tabla de salvación. La disputa por la renta para la importación y el reconocimiento de patentes derechos de propiedad intelectual sobre las semillas que permitirián el cobro de regalías para asegurar la rentabilidad de los investigadores/ pseudoempresarios son la base esta campaña de descrédito.
Las semillas transgénicas se han orientado exclusivamente a los monocultivos a gran escala para la producción de materias primas para la agroindustria responsables de la mayor parte de las emisiones de gases de efecto invernadero del sector agrícola global, solo cuatro rubros: soya, maíz, canola y algodón son los principales cultivos transgénicos  y se orientan a la alimentación animal y agrocombustibles no para la alimentación.
Desde el movimiento popular repudiamos estas declaraciones y apostamos a una agricultura "0 divisas" que nos permita empoderarnos de la semilla, la tierra y la distribución de alimentos. El acceso a la semilla, tierra, agua, insumos, espacios de acopio y transformación es condición básica para la necesaria producción agroalimentaria de rubros estratégicos por el poder popular, estrategia necesaria e impostergable además para enfrentar la actual situación de acaparamiento, contrabando, bachaqueo de alimentos desde la cual los sectores involucrados  han declarado la guerra contra el pueblo.Convocamos a los sectores comprometidos con la soberanía alimentaria a juntar esfuerzos para seguir avanzando, conscientes de que aún falta camino por andar pero vamos avanzando en la dirección correcta.

¡COMUNALICEMOS LA LEY DE SEMILLAS,
CONSTRUYAMOS EL PLAN POPULAR DE SEMILLAS!

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